Veterinario El Puerto de Santa María: 956875612 info@hospitalveterinariolaarboleda.com

Es frecuente escuchar acerca de la conveniencia de esterilizar a nuestra mascota. La esterilización, tanto de la perra como de la gata, es una práctica común y recomendable, aunque existen opiniones enfrentadas respecto a su aplicación. Nuestros veterinarios de El Puerto de Santa María os cuentan más sobre este tema.

La esterilización quirúrgica ayuda a la hembra a prevenir conductas inapropiadas, tales como escaparse de casa, y evita trastornos de comportamiento, como el embarazo psicológico. Además, y lo que es más importante, reduce la incidencia de ciertos problemas de salud, como infecciones de útero, tumores mamarios y quistes ováricos.

Pero si pese a las ventajas decidimos no esterilizarla, debemos tener en cuenta y controlar algunos aspectos de su ciclo reproductivo.

Las perras suelen tener su primer celo entre los 6 y los 15 meses de edad, pudiendo retrasarse hasta los 24 meses en las razas más grandes. El celo se presentará cada 6 meses por lo general, durando unas 3 semanas cada vez.

En el caso de la gata, el primer celo se dará una vez alcance el 75% de su peso adulto. Esto suele suceder a los 7 meses de edad, pero también puede variar según su raza. Habitualmente la gata presenta más de dos celos al año, estando influidas por las estaciones del año, la temperatura ambiental y la proximidad de los gatos macho.

Durante el celo, en el caso de las perras, nuestra compañera canina mostrará más interés por los machos, y se suele apreciar inflamación de su vulva y pequeños sangrados espontáneos.

Sin embargo, los sangrados no son propios de las gatas en celo. Por ello, si apreciamos sangrado vulvar en nuestra gata debemos acudir al veterinario para una revisión médica. Además de los signos físicos, notaremos que nuestra gata está en celo porque manifestará una conducta alterada, siendo ahora frecuentes los maullidos, los roces y los balanceos.

Hay que tener en cuenta que será la experiencia la que nos indique cómo son los ciclos sexuales de nuestra mascota. Pero si sospechamos de la existencia cualquier anomalía o si tenemos alguna duda, siempre podremos acudir a nuestro veterinario de confianza, quien estará encantado de atendernos.

Es frecuente escuchar acerca de la conveniencia de esterilizar a nuestra mascota. La esterilización, tanto de la perra como de la gata, es una práctica común y recomendable, aunque existen opiniones enfrentadas respecto a su aplicación. Nuestros veterinarios de El Puerto de Santa María os cuentan más sobre este tema.

La esterilización quirúrgica ayuda a la hembra a prevenir conductas inapropiadas, tales como escaparse de casa, y evita trastornos de comportamiento, como el embarazo psicológico. Además, y lo que es más importante, reduce la incidencia de ciertos problemas de salud, como infecciones de útero, tumores mamarios y quistes ováricos.

Pero si pese a las ventajas decidimos no esterilizarla, debemos tener en cuenta y controlar algunos aspectos de su ciclo reproductivo.

Las perras suelen tener su primer celo entre los 6 y los 15 meses de edad, pudiendo retrasarse hasta los 24 meses en las razas más grandes. El celo se presentará cada 6 meses por lo general, durando unas 3 semanas cada vez.

En el caso de la gata, el primer celo se dará una vez alcance el 75% de su peso adulto. Esto suele suceder a los 7 meses de edad, pero también puede variar según su raza. Habitualmente la gata presenta más de dos celos al año, estando influidas por las estaciones del año, la temperatura ambiental y la proximidad de los gatos macho.

Durante el celo, en el caso de las perras, nuestra compañera canina mostrará más interés por los machos, y se suele apreciar inflamación de su vulva y pequeños sangrados espontáneos.

Sin embargo, los sangrados no son propios de las gatas en celo. Por ello, si apreciamos sangrado vulvar en nuestra gata debemos acudir al veterinario para una revisión médica. Además de los signos físicos, notaremos que nuestra gata está en celo porque manifestará una conducta alterada, siendo ahora frecuentes los maullidos, los roces y los balanceos.

Hay que tener en cuenta que será la experiencia la que nos indique cómo son los ciclos sexuales de nuestra mascota. Pero si sospechamos de la existencia cualquier anomalía o si tenemos alguna duda, siempre podremos acudir a nuestro veterinario de confianza, quien estará encantado de atendernos.

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