La rabia también viaja en vacaciones.

Las mascotas no tienen por qué quedarse sin vacaciones, pero tampoco asumir riesgos como contraer la rabia en el extranjero, una enfermedad que también se transmite al ser humano y que genera 55.000 muertes al año en todo el mundo.

Aunque en España y en el resto de la Unión Europea esta enfermedad está erradicada en términos generales, hay 150 países y territorios donde existe, y en la mayoría de los casos son los perros quienes lo transmiten, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De hecho, el pasado 20 de mayo una mujer marroquí murió en un hospital de Madrid, seis meses después de que sufriera la mordedura de un perro en su país.

Por ello, antes de salir de vacaciones, como harán muchos españoles en agosto, las mascotas necesitan pasar por el veterinario para que controle su pasaporte, su microchip, su vacuna antirrábica y la validez de la misma a través del control serológico.

En caso de que no se cumplan estas normas, el final de las vacaciones puede ser bastante amargo y costoso, pues el animal no podrá volver con su dueño a la Unión Europea, al menos hasta que no pase una cuarentena de hasta tres meses, con un coste de entre 500 y mil euros.

Otras soluciones aún más drásticas que pueden presentarse son el sacrificio del animal o tener que dar media vuelta: según datos del control de aduanas en Algeciras, entre el 30 y el 40 % de los animales que pasan por esta frontera no cumplen con todos los requisitos.

Desde este puerto y el de Tarifa, por el que sólo el pasado fin de semana cruzaron 100.000 personas, se intensifican en la temporada de vacaciones las medidas de vigilancia para evitar que algún animal infectado -perros, gatos y hurones- pueda entrar en territorio comunitario.

Las previsiones apuntan a que 75.000 vehículos habrán transitado por dichos puertos gaditanos desde el 27 de julio al 4 de agosto, un periodo que coincide con los trayectos de inicio y de final de vacaciones y con el final del ramadán, el mes de ayuno de los musulmanes.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) insiste en la necesidad de tener todos los documentos de la mascota en regla: pasaporte, microchip, vacuna antirrábica y, además, en el caso de haber estado en países con riesgo de rabia, el control serológico que indica un nivel óptimo de protección ante un posible contacto con el virus.

Existe otro dato importante: perros, gatos y hurones de menos de tres meses no pueden entrar en la Unión Europea.

El motivo de todos estos controles es, además de proteger a las mascotas, evitar el contagio a las personas, como ya ocurrió el pasado año cuando un perro infectado mordió a tres niños y un adulto en Toledo.

El tratamiento, en caso de estar en contacto con el virus, se centra en la limpieza de la herida y la inmunización en las horas siguientes, para evitar la aparición de la enfermedad y la muerte.

Cada año, 15 millones de personas siguen el tratamiento profiláctico postexposición para evitar el desarrollo de la enfermedad.

Para empezar y acabar las vacaciones con buen pie, hay que revisar todos estos pasos para no finalizar el descanso con "un día de perros" en la frontera.