Parvovirosis canina

 

                     

 

La Parvovirosis canina es la causa más frecuente de enteritis vírica en cachorros. La produce un virus muy estable que tiene una supervivencia elevada en el medio ambiente.


El agente etiológico de la Parvovirosis canina pertenece a la familia Parvoviridae. En la actualidad se acepta que existen dos tipos de parvovirus canino, antigénicamente diferentes: uno de ellos apatógeno, conocido como MCV o parvovirus canino tipo I, y otro patógeno llamado parvovirus canino tipo II. Este último es altamente resistente.

La principal puerta de entrada es la oral, aunque se considera oronasal.

Signos clínicos 
Se puede presentar como dos formas clínicas diferentes:

  •  Forma miocárdica. Afecta a menores de ocho semanas de edad, IC aguda, muerte súbita. Sin embargo, puede darse en adultos que han superado una miocarditis parvovírica, sufriendo posteriormente fallos cardiacos alrededor de los cinco años o incluso más tarde.

    En muchos cachorros se diagnostica posteriormente mediante electrocardiograma (sin presentar aún los signos entéricos), aunque es común encontrarlos muertos.

  • Forma entérica. Es característico el síndrome febril, vómitos y diarreas (hematoquecia en el 50%) lo que propiciará un cuadro de deshidratación. Al realizar estudios hematológicos suelen aparecer leucopenia y linfopenia. También puede aparecer septicemia, shock hipovolémico y/o séptico.

    Aquellos animales en los que no hay hemorragia tienen más posibilidades de sobrevivir que los que sí, independientemente de que se les aplique o no algún tipo de terapia. La muerte se asocia a procesos graves de deshidratación.


Diagnóstico clínico 
Al presentar unas manifestaciones clínicas tan variables, su diagnóstico no es fácil. Suele ser un diagnóstico presuntivo el que le permite al veterinario iniciar terapias de mantenimiento.

Diagnóstico diferencial 
Existen otros procesos patológicos que podrían presentar un cuadro clínico parecido al de la enteritis por parvovirus, como el moquillo canino, infecciones por coronavirus, hepatitis, gastroenteritis hemorrágicas, enteritis parasitarias e infecciones bacterianas.

  • Infecciones por coronavirus: curso menos severo con menores porcentajes de mortalidad. Los animales se suelen recuperar entre los 6-9 días incluso sin tratamiento, pero la diferenciación clínica es imposible.

  • Moquillo canino: presenta diarrea, pero también problemas respiratorios, nerviosos, exantematosis, etc.

  • Enteritis parasitarias: a veces pueden darse de forma simultánea. Laboratorio.


Tratamiento 

No existen productos que actúen de manera específica en contra del parvovirus, por lo que se recomienda tratamiento como medida auxiliar para contrarrestar los efectos de la deshidratación y evitar la aparición de infecciones secundarias causadas por bacterias.

Fluidoterapia 
La primera actuación es siempre una fluidoterapia agresiva, intentando reponer el déficit de hidratación en las primeras 1–2 horas con cristaloides .Fluidoterapia de mantenimiento que reponga además las pérdidas anormales por vómitos y diarrea con cristaloides.

Tratamientos farmacológicos 
Los fármacos se utilizan con el fin de tratar los síntomas gastroentéricos y, en su caso, la infección.