Modos de actuación en urgencias                                                  

La frecuencia de aparición de casos a tratar de enfermos con patología urgente esalta, por ejemplo politraumatizados consecuencia de atropellos y caídas, traumatismos abiertos o penetrantes con lesiones  por disparos, peleas entre animales o lesiones provocadas por el ser humano.

Hay que realizar una buena evaluación del paciente con herramientas diagnósticas completas, ya que en muchas ocasiones se presentarán lesiones muy graves sin apenas signos externos.

Manejo y estabilización inicial

Los pacientes que llegan a emergencias tienen un espectro muy amplio de lesiones que pueden poner en peligro su vida. La primera valoracióńn está dirigida a realizar un “triage”, para poder establecer un orden de prioridad tanto en lo que respecta al paciente como en las lesiones identificadas. Esta valoracióńn sigue el “A, B, C, D” de cualquier protocolo de emergencias y en ese momento se recoge también una breve historia del paciente.

El manejo de estos pacientes está dirigido a asegurar una adecuada ventilacióńn y perfusión alveolar, así como de los tejidos periféricos con sangre oxigenada.

Una observación cuidadosa de la frecuencia, esfuerzo, sonido y patrón respiratorio, nos puede ayudar a localizar el origen del problema. Así, un sonido aumentado de vías aéreas altas suele indicar un problema de vías respiratorias superiores, mientras que una respiración corta y superficial indica un problema en el espacio pleural.

Los signos de distrés respiratorio incluyen: ansiedad, abducción de codos, extensión de cabeza y cuello, respiración con la boca abierta y taquipnea.

La auscultación y percusión torácicas son muy útiles para determinar la causa del distrés respiratorio. El color de las mucosas, tiempo de relleno capilar y calidad del pulso, también deben de ser determinados.

Las mucosas cianóticas nos indican hipoxemia, pero no hay que asumir que un paciente con las mucosas rosadas presenta una oxigenación normal, ya que la cianosis no es evidente hasta que la PaO2 es menor de 50 mmHg.

Durante esta rápida exploración, es fundamental aportar una fuente de O2 mediante mascarilla, flujo nasal directo, collar isabelino o catéter nasal. Si es posible, después de la exploración los perros pequeños y gatos pueden colocarse en jaulas de oxígeno.

La insuficiencia ventiladora causada por una contusión pulmonar masiva, requiere intubación y ventilación a presión positiva.

Tan pronto como el paciente tolere nuestro manejo se coloca un catéter IV y se toma para analizar una muestra sanguínea.

Hay varios parámetros que deben ser monitorizados durante este examen inicial. El hematocrito y las proteínas totales se deben de medir en la presentación y se tienen que ir repitiendo periódicamente, para determinar si hay una hemorragia. La medida de la presión arterial sistémica y de la presión venosa central nos darán una idea del volumen de fluidos que son necesarios administrar.

El shock hipovolémico se produce con relativa frecuencia en los animales politraumatizados. La resucitación con fluidos debe de comenzar lo antes posible, y los objetivos a alcanzar deben estar fijados de antemano.

La analgesia también es fundamental para el manejo de los problemas respiratorios asociados a los traumatismos, siendo los opiáceos los fármacos más recomendables.

Una vez finalizada esta primera valoración y cuando se hayan atendido las lesiones más graves, se hará un segundo examen más exhaustivo, en donde serán necesarias nuevas pruebas diagnósticas y terapia de soporte adecuada: fluidoterapia de mantenimiento, medición de la perfusión renal mediante inserción de una sonda uretral, administración de protectores gastrointestinales para prevenir la aparición de ulceraciones en la mucosa digestiva, vigilar la función respiratoria y mantener al paciente con oxígeno nasal.

La nutrición debe instaurarse siempre que sea posible al cabo de un máximo de 24-48 horas del inicio de cualquier enfermedad crítica. Siempre que sea posible, es preferible recurrir a la alimentación enteral, ya que si el aparato digestivo permanece inactivo durante más de 48-72 horas, se altera su funcionalidad, absorbiéndose bacterias y toxinas que pasan al torrente circulatorio.

Las proyecciones radiográficas ortogonales( lateral derecha o izquierda y dorsoventral.

La combinación radiológica de un gran volumen de aire pleural, marcado colapso pulmonar y aplanamiento del diafragma son sugestivos de neumotórax a tensión.

Además de la radiología, hay otros métodos diagnósticos, como la ecografíá y la tomografíáa computarizada (TC), que pueden permitir una valoracióńn más detallada de las lesiones que no sean apreciables en procedimientos de radiología.